Por mí se va a la ciudad del llanto; por mí se va al eterno dolor; por mí se va hacia la raza condenada; la justicia animó a mi sublime arquitecto; me hizo la Divina Potestad, la Suprema Sabiduría y el primer Amor. Antes de mí no hubo nada creado a excepción de lo inmortal y yo duro eternamente. ¡Oh, Vosotros que entráis, abandonad toda esperanza!



La Divina Comedia - Dante

27 marzo 2011

Compartir

Hoy tenía ganas de escribir. Pensando en voz alta lo escuchaste. Por alguna razón oculta se te iluminó el rostro mientras esa tenue luz bailaba por tu barbilla. No sé si fue su voz, aquellas cadencias, estos lugares, mi dulce nostalgia o tu compañía. Pero sí, tenía ganas de escribir de la vida, de ti y de mí. Pero no de un “de ti y de mí” por separado, sino de un “de ti y de mí” junto. De un “nosotros”. Empujo estas teclas sin tener claro qué es lo que quiero expresar, pero tenía ganas de escribir. Escribirte. Decirte que muchas mañanas han sido ayeres desde la última vez que garabateé para alguien y, sin embargo, hoy lo hago para ti.