
Hoy tenía ganas de escribir. Pensando en voz alta lo escuchaste. Por alguna razón oculta se te iluminó el rostro mientras esa tenue luz bailaba por tu barbilla. No sé si fue su voz, aquellas cadencias, estos lugares, mi dulce nostalgia o tu compañía. Pero sí, tenía ganas de escribir de la vida, de ti y de mí. Pero no de un “de ti y de mí” por separado, sino de un “de ti y de mí” junto. De un “nosotros”. Empujo estas teclas sin tener claro qué es lo que quiero expresar, pero tenía ganas de escribir. Escribirte. Decirte que muchas mañanas han sido ayeres desde la última vez que garabateé para alguien y, sin embargo, hoy lo hago para ti.
